Calidad
Debido a los continuos cambios en la demanda turística, al aumento de las exigencias de calidad y la aparición de nuevos destinos con los que no cabe competir en precios, el turismo español empieza en los años 90 a diferenciarse del resto por la calidad de sus servicios y productos, diferenciándose así en los mercados nacionales e internacionales. Muestra de esta diferenciación es la concesión de diferentes distintivos de calidad. Así, las playas de La Antilla, Islantilla y Nueva Umbría, persiguiendo la diferenciación y el alcance de un estándar de calidad, han sido certificadas con varios de estos distintivos: